Aquí quedaron las caminatas desde el Anglo, frente al hotel de México. ¿Cuántos kilómetros habrán sido? ¿Acaso los kilómetros hablan?
Recuerdo llegar y bañarme en el almacén de la azotea... Nadie lo sabe de cierto, pero lo hacía con frecuencia cuando trabajaba en el Palacio de Hierro. Por aquel entonces, iniciaban la construcción del primer Metrobús en la Ciudad de México; yo me detenía en el centro cultural y practicaba Kundalini a mi entender: de forma rústica, como un bisoño.
Entonces asoman los recuerdos. ¿Cómo olvidar los quince de Elsa? Nos metimos a la alberca; todavía veo a mis compañeros anunciando su presencia con los pantalones empapados, bailando en plena pista.
Cada vez es más siniestra esta ocupación del pasado en el presente de Erick; es algo que nunca pude debatir. Pero, ¿estás de acuerdo en que el destino es posible modificarlo?
Alexis compartió mi incidente al improvisar, justo cuando se me olvidó mi línea en nuestra interpretación de Sherlock Holmes. Y sobre aquella pelea de Julio Color, cuando dio ese cabezazo y sorprendió a su oponente... la verdad es que nunca lo imaginé; fue una anécdota que me contó Alejandro Martínez."

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